Estamos jugando: Wings of Endless

Hoy tengo el gusto de presentar un título independiente que mezcla elementos de ARPG, plataformas y metroidvania. Se trata de Wings of Endless, desarrollado por Isoca Games y publicado por Jandusoft. El juego está disponible en formato digital en Steam, PlayStation, Xbox y Nintendo Switch. Además, cuenta con edición física para PS5 desde el 29 de mayo gracias a Tesura Games, por mucho que no le guste a los señores de Sony. En concreto, este análisis ha sido elaborado después de completar la versión de Nintendo Switch.

Mi paso a través de este título ha sido una auténtica montaña rusa, dándome momentos de entretenimiento y momentos de desesperación. Esta sensación de disparidad es la que va a llevar la batuta de este análisis y va a marcar la separación de las secciones. ¿Emprendemos el vuelo sobre Pluslaken?

Las alas

Lo primero que debo aclarar es que el balance general me ha resultado positivo, consiguiendo que este título me enganchara y me diera ganas de seguir avanzando en la historia y en la exploración. Y ya está, eso es todo. Gracias por leer este análisis.

Es broma, claro está. Hablando desde un punto de vista personal, creo que vivimos en una época en la que todo está extremadamente optimizado, lo cual también lleva a la monotonía. En ocasiones, lo imperfecto también es bello, aunque sea solo por ser diferente. Y es que Wings of Endless no es una experiencia triple A ni está exento de problemas, pero no tiene fallos tan malos como para querer tirar el mando y los pequeños fallos que podamos atribuir al diseño generan retos y oportunidades para darle al coco. Como cualquier juego de toda la vida, como muchos de los grandes juegos de 8 bits. Si estás jugando a Super Mario Bros. y te encuentras un salto enorme con solo un cuadrado en el medio para apoyarte y llegar al otro lado, simplemente practicas hasta que te salga. La dificultad del juego ni siquiera es elevada, pero habrá ocasiones en las que tengas que mejorar tus estrategias y pulsaciones o simplemente probar combinaciones diferentes.

Centrándonos en elementos específicos de la jugabilidad, el juego consistirá en ir avanzando por una serie de mapas plagados de enemigos y puzles mientras vas descubriendo la historia del mundo y deshaciendo entuertos. Empezarás tu aventura solo con Hariku, un cazarrecompensas equipado con un martillo que se encontrará con un simpático búho parlanchín al que llamará Owly. Este le otorgará alas al protagonista, mejorando así su movilidad. Más tarde se unen Diana, una cazadora con habilidades furtivas, y Makoto, un chico tímido del cual no voy a hablar mucho para no destapar ninguna sorpresa. Tener varios personajes que se intercambian al instante con un solo botón te permitirá abordar los combates y los puzles de diferentes maneras, aunque algunos de los puzles requerirán de un uso muy específico de las habilidades de los personajes.

En cuanto al contenido gráfico, el juego cuenta con un arte pixelado de bastante calidad. Los entornos son característicos, los enemigos son distinguibles y los personajes tienen buenos detalles y animaciones. Sería un crimen ignorar su banda sonora, también de buena calidad y con una ambientación excelente, consiguiendo no ser disruptiva con la acción del juego ni con los efectos de sonido.

El último elemento a tratar en este apartado es la historia, la cual se va revelando poco a poco, manteniendo el interés del jugador. Habrá varios giros y revelaciones importantes a través de las conversaciones, de las cuales diré que son el punto más flojo de esta sección de lo positivo, ya que algunas de ellas son anodinas o innecesarias y algunos personajes evolucionan escasamente a través de la aventura.

Interludio

No todo tiene por qué estar polarizado en esta vida, ¿no? Algunos elementos caen en un limbo que podemos considerar razonablemente como gris.

Respecto a esto, debo mencionar que el juego tiene una programación mayoritariamente sólida y un rendimiento constante, sin tirones. Sin embargo, debo hablar sobre unos momentos puntuales en los que he notado que la velocidad del juego se reducía a la mitad. No sé si esto es debido a estar ejecutando el juego en Nintendo Switch, pero al menos el problema se arreglaba saliendo de la correspondiente sala y no persistía al regresar.

En cuanto a Owly, el búho, este se muestra siempre con el personaje que controles pero no tendrá ninguna función. Hay un momento muy concreto de la historia en el cual podrás controlarlo y experimentar unas dinámicas diferentes y entretenidas, pero ahí se acabará su función.

Cerrando esta sección tenemos que el juego cuenta con más de un final, lo cual siempre es de agradecer, pero alcanzar un final diferente del más inmediato no arroja información adicional sobre la historia del mundo ni de los personajes, lo cual considero una oportunidad perdida.

Lo interminable

Endless bien podría ser una referencia a la vida de los enemigos, los cuales son abundantes y resistentes. Esto le hace perder dinamismo al juego y alarga su duración artificialmente. Es cierto que Diana ayuda a sortear a los enemigos cuando no te interesa lidiar con ellos, pero igualmente te tocará combatir si quieres ganar experiencia y que tus estadísticas de combate no sean un obstáculo.


También es importante hablar del mayor obstáculo a las secciones de plataformeo, ya que, salvando algunos puzles puntuales, solo Hariku tiene la agilidad necesaria para moverse por la mayor parte del mapa, haciendo que los otros dos personajes sean inviables para la exploración a menudo. Esto dinamita en cierta medida el encanto del cambio de personajes.

Como un detalle menor en cuanto a la exploración, hay ocasiones en las que el acceso a una zona está bloqueado por una secuencia y no por alguna habilidad práctica que te haga volver o algo un poco más elaborado.


Abordando el diseño de los jefes, aquí nos encontramos otra oportunidad perdida. La mayor parte de ellos son muros de vida y tamaño en una sala vacía. Además, según avanza la historia, la mayor dificultad que aportan es la de asestar golpes letales, o casi, haciendo que algunos combates sean una guerra de desgaste entre el inventario que poseas y la resistencia del enemigo. Constantemente he intentado encontrar patrones de esquive y ataque, solo para acabar concluyendo que el único patrón disponible consiste en que me tengo que llevar una colleja si quiero atacar y voy a tener que usar pociones. Al menos y sin entrar en destripamientos, el último jefe de la historia es más justo en este aspecto.

Cierre

Esta sección es altamente necesaria para que el análisis no deje un sabor amargo, ya que eso no sería justo. Como he dicho al principio, mi experiencia general ha sido positiva y he podido disfrutar de una propuesta diferente e interesante a la par que recomendable. Además, aprovecho las polémicas recientes con PlayStation para hacer palanca respecto al formato físico, ya que hacer un lanzamiento así requiere de un esfuerzo y merece un reconocimiento de nuestra parte como jugadores por la preservación y la propiedad.

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